Abrazo de Gol · El comienzo
El Fútbol es el juego del mundo. Ningún otro deporte se acerca tanto a la popularidad del mismo, y ninguna otra práctica hace vibrar de manera tal, a las diversas culturas que enmarca. El Fútbol es mucho más que un simple juego: es una forma de vida, con su propia iconografía, su simbolismo característico, su propio lenguaje.
Desde la marcación del campo de juego a la explotación del potencial de los equipos, desde los propios partidos a las insignias de los clubes, el fútbol ha creado, a lo largo del último siglo, su propio y coherente lenguaje gráfico y comercial. Un idioma manifiesto que traspasa las fronteras nacionales y culturales. Este deporte ha impuesto colores característicos, como el azul eléctrico, el oro, el granate, etc. Ha destacado ciertos íconos representativos como las estrellas, las bandas, los escudos, y ha descartado otros tantos. En parte heráldico, en parte tribal, estos estilos han emergido, en la mayoría de los casos, independientemente de la industria del diseño y la publicidad. No obstante, lo que ha salido de las raíces del pasto es gráfica y comunicativamente apasionante, despertando el interés de la comunidad creativa mundial. Este “sentido” lenguaje visual tiene sus raíces en una cultura popular que ha encontrado en este deporte una gran fuente de recursos fértiles e inspiradores para la creatividad en todo el mundo. Diseñadores gráficos y creativos publicitarios de todo el planeta han explorado el imaginario futbolístico exhaustivamente en su labor diario, utilizando el juego y a sus protagonistas al servicio del marketing de distintos productos y servicios.
En un nivel más comercial, el fútbol se ha convertido en un gran negocio, de manera tal que, incluso los clubes, han descubierto la bastedad de entradas que el mismo puede generar a través de la fidelización de fans por medio de un gran abanico de recursos como el merchandising, por ejemplo. Para maximizar las ganancias, los clubes han comenzado a abandonar sus estilos conservadores y tradicionalistas con el fin de atraer a los simpatizantes. Por tal motivo, las distintas instituciones futbolísticas se han decidido a invertir grandes cifras de dinero para crear un entorno agradable para la audiencia familiar atraída por el deporte. Arquitectos, diseñadores, especialistas en marketing, relacionistas públicos, asesores de imagen, periodistas y publicistas han sido contratados para poner al día la imagen del fútbol. Partiendo de las raíces del juego ellos han reinterpretado el imaginario futbolístico del consumidor moderno, aggiornando así la imagen de un club cual empresa al nuevo mercado.
De la misma manera, empresas afines -o no- a esta práctica han descubierto un mercado ideal para realizar sus transacciones comerciales y están dispuestas a explotar el mercado en su mayor dimensión.
Seguir a un equipo de fútbol hoy, es un viaje a través de una experiencia marketinera de alta categoría. Es, por supuesto, un viaje de ida sin retorno. Antes o después del juego, los fanáticos pueden seguir en contacto con sus ídolos por medio de uno de los centenares de sitios de fútbol que se han desarrollado en un medio tan masivo y poderoso como es Internet. Las instituciones más destacadas de cada país poseen Sitios Oficiales dónde informan a sus seguidores y a los medios mismos, las distintas actividades del club. También se pueden encontrar Sitios NO Oficiales que acercan información a la audiencia. Todos ellos poseen algún sistema de fidelización a la orden del consumo y cuentan, por supuesto, con espacios publicitarios disponibles para quién desee estar en el lugar indicado a la hora de aumentar las ventas.
La televisión esta repleta de programas de fútbol y más aún de comerciales relacionados al tema. Todo, en los estadios mismos, o “templos de esta nueva religión” está auspiciado y/o sponsoreado por distintas marcas. Desde la hamburguesa o el famoso “choripan” que se puede adquirir en la cancha, hasta la información en las pantallas que se proyectan en el entretiempo, en distintos momentos de la emisión. Todo está conectado con lo mismo: el lenguaje del fútbol, show detrás del cuál está el verdadero negocio.
Luego del encuentro futbolístico, y por supuesto durante el mismo, una gran cobertura en distintos medios, (televisión, radios, Internet, diarios y revistas), está a disposición del consumidor como celebración del partido y, dependiendo de la magnitud que haya alcanzado el evento, ha llegado en incontables ocasiones a libros, películas y música, como es el caso de las copas del mundo.
En orden de satisfacer la demanda, o persuadir a los consumidores a dar valor a su pertenencia clubística a través de la adquisición de distintas prendas u objetos, los clubes cambian su vestimenta y accesorios oficiales cada dos años aproximadamente. Si ésta técnica tiene quórum, muchas instituciones llegan a sacar más de un diseño nuevo por temporada. Para seguir este lineamiento, los diseñadores han tenido que rebuscárselas para lograr modelos originales que respondan a la identidad de cada cuadro, y otras veces la renueven, en cada presentación en particular. Los diseños originales en los equipos deportivos se han vuelto últimamente tan abstractos y han perdido tanto significado, en algunos casos que, a menudo, el rasgo más distintivo e identificatorio de la camiseta en la cancha suele ser la marca del Sponsor. Factor por el cuál el sponsoreo de equipos de fútbol ha llegado a cifras multimillonarias. De algún modo, en los días pasados en que las camisetas no competían en diseño, sino eran más bien estandarizadas, no importaba si la casaca de Boca era similar a la de Central, o si la de Gimnasia y Esgrima (LP) y la de Quilmes usaban los mismos colores, por ejemplo. Pero ahora el diseño de la indumentaria deportiva ha sobrepasado todos los límites y tradiciones en busca de la diferenciación, para asegurar de esta forma que sólo los modelos oficiales, con sus correspondientes licencias y exclusividades sean adquiridos por los hinchas. Es un hecho consumado que los verdaderos fanáticos de este deporte, se ven en la “necesidad” de comprar la última camiseta de su insignia, aún si la misma no posee demasiados cambios en el diseño con respecto al modelo anterior. Y existen también quiénes comercializan las camisetas de todos los tiempos, las clásicas o retro como modelos de colección. Todo es realmente comercializable en el mundo del fútbol y la pasión que despierta en sus partidarios. Más aún si marca la diferencia.
El lenguaje visual de esta práctica deportiva ha crecido a pasos de gigante gracias a las estrechas relaciones, asociaciones, pertenencias y recuerdos que se pueden crear en un vínculo tan poderoso y pasional entre una institución futbolística, las marcas que la representan y sus fanáticos, incondicionales y fervientes seguidores. El fútbol no es solamente un juego, es mucho más que eso. El fútbol está en todas partes. La pasión que despierta es un informe de la vida misma. Los profesionales de hoy se han puesto a su servicio para fomentar este noviazgo ideal, este abrazo de gol en donde se conjugan pasión, mercado, creatividad, diferenciación y por supuesto negocio.
Esta investigación se propone analizar ¿Por qué la dupla creatividad-fútbol es exitosa? ¿Por qué el fútbol se sirve de la creatividad publicitaria para ser un negocio exquisitamente redondo? Y ¿Por qué la creatividad publicitaria encuentra un medio de explosión de sus cualidades en el ambiente futbolístico? De esta manera, podrá comprenderse como las empresas y las instituciones futbolísticas se alían con la creatividad para alcanzar los peldaños más altos de la diferenciación y el negocio rentable. Se busca comprobar que el fútbol como disciplina deportiva se transforma en espectáculo a través de la creatividad publicitaria. El objetivo de esta investigación es, justamente, demostrar la veracidad de dicha frase.
Desde la marcación del campo de juego a la explotación del potencial de los equipos, desde los propios partidos a las insignias de los clubes, el fútbol ha creado, a lo largo del último siglo, su propio y coherente lenguaje gráfico y comercial. Un idioma manifiesto que traspasa las fronteras nacionales y culturales. Este deporte ha impuesto colores característicos, como el azul eléctrico, el oro, el granate, etc. Ha destacado ciertos íconos representativos como las estrellas, las bandas, los escudos, y ha descartado otros tantos. En parte heráldico, en parte tribal, estos estilos han emergido, en la mayoría de los casos, independientemente de la industria del diseño y la publicidad. No obstante, lo que ha salido de las raíces del pasto es gráfica y comunicativamente apasionante, despertando el interés de la comunidad creativa mundial. Este “sentido” lenguaje visual tiene sus raíces en una cultura popular que ha encontrado en este deporte una gran fuente de recursos fértiles e inspiradores para la creatividad en todo el mundo. Diseñadores gráficos y creativos publicitarios de todo el planeta han explorado el imaginario futbolístico exhaustivamente en su labor diario, utilizando el juego y a sus protagonistas al servicio del marketing de distintos productos y servicios.
En un nivel más comercial, el fútbol se ha convertido en un gran negocio, de manera tal que, incluso los clubes, han descubierto la bastedad de entradas que el mismo puede generar a través de la fidelización de fans por medio de un gran abanico de recursos como el merchandising, por ejemplo. Para maximizar las ganancias, los clubes han comenzado a abandonar sus estilos conservadores y tradicionalistas con el fin de atraer a los simpatizantes. Por tal motivo, las distintas instituciones futbolísticas se han decidido a invertir grandes cifras de dinero para crear un entorno agradable para la audiencia familiar atraída por el deporte. Arquitectos, diseñadores, especialistas en marketing, relacionistas públicos, asesores de imagen, periodistas y publicistas han sido contratados para poner al día la imagen del fútbol. Partiendo de las raíces del juego ellos han reinterpretado el imaginario futbolístico del consumidor moderno, aggiornando así la imagen de un club cual empresa al nuevo mercado.
De la misma manera, empresas afines -o no- a esta práctica han descubierto un mercado ideal para realizar sus transacciones comerciales y están dispuestas a explotar el mercado en su mayor dimensión.
Seguir a un equipo de fútbol hoy, es un viaje a través de una experiencia marketinera de alta categoría. Es, por supuesto, un viaje de ida sin retorno. Antes o después del juego, los fanáticos pueden seguir en contacto con sus ídolos por medio de uno de los centenares de sitios de fútbol que se han desarrollado en un medio tan masivo y poderoso como es Internet. Las instituciones más destacadas de cada país poseen Sitios Oficiales dónde informan a sus seguidores y a los medios mismos, las distintas actividades del club. También se pueden encontrar Sitios NO Oficiales que acercan información a la audiencia. Todos ellos poseen algún sistema de fidelización a la orden del consumo y cuentan, por supuesto, con espacios publicitarios disponibles para quién desee estar en el lugar indicado a la hora de aumentar las ventas.
La televisión esta repleta de programas de fútbol y más aún de comerciales relacionados al tema. Todo, en los estadios mismos, o “templos de esta nueva religión” está auspiciado y/o sponsoreado por distintas marcas. Desde la hamburguesa o el famoso “choripan” que se puede adquirir en la cancha, hasta la información en las pantallas que se proyectan en el entretiempo, en distintos momentos de la emisión. Todo está conectado con lo mismo: el lenguaje del fútbol, show detrás del cuál está el verdadero negocio.
Luego del encuentro futbolístico, y por supuesto durante el mismo, una gran cobertura en distintos medios, (televisión, radios, Internet, diarios y revistas), está a disposición del consumidor como celebración del partido y, dependiendo de la magnitud que haya alcanzado el evento, ha llegado en incontables ocasiones a libros, películas y música, como es el caso de las copas del mundo.
En orden de satisfacer la demanda, o persuadir a los consumidores a dar valor a su pertenencia clubística a través de la adquisición de distintas prendas u objetos, los clubes cambian su vestimenta y accesorios oficiales cada dos años aproximadamente. Si ésta técnica tiene quórum, muchas instituciones llegan a sacar más de un diseño nuevo por temporada. Para seguir este lineamiento, los diseñadores han tenido que rebuscárselas para lograr modelos originales que respondan a la identidad de cada cuadro, y otras veces la renueven, en cada presentación en particular. Los diseños originales en los equipos deportivos se han vuelto últimamente tan abstractos y han perdido tanto significado, en algunos casos que, a menudo, el rasgo más distintivo e identificatorio de la camiseta en la cancha suele ser la marca del Sponsor. Factor por el cuál el sponsoreo de equipos de fútbol ha llegado a cifras multimillonarias. De algún modo, en los días pasados en que las camisetas no competían en diseño, sino eran más bien estandarizadas, no importaba si la casaca de Boca era similar a la de Central, o si la de Gimnasia y Esgrima (LP) y la de Quilmes usaban los mismos colores, por ejemplo. Pero ahora el diseño de la indumentaria deportiva ha sobrepasado todos los límites y tradiciones en busca de la diferenciación, para asegurar de esta forma que sólo los modelos oficiales, con sus correspondientes licencias y exclusividades sean adquiridos por los hinchas. Es un hecho consumado que los verdaderos fanáticos de este deporte, se ven en la “necesidad” de comprar la última camiseta de su insignia, aún si la misma no posee demasiados cambios en el diseño con respecto al modelo anterior. Y existen también quiénes comercializan las camisetas de todos los tiempos, las clásicas o retro como modelos de colección. Todo es realmente comercializable en el mundo del fútbol y la pasión que despierta en sus partidarios. Más aún si marca la diferencia.
El lenguaje visual de esta práctica deportiva ha crecido a pasos de gigante gracias a las estrechas relaciones, asociaciones, pertenencias y recuerdos que se pueden crear en un vínculo tan poderoso y pasional entre una institución futbolística, las marcas que la representan y sus fanáticos, incondicionales y fervientes seguidores. El fútbol no es solamente un juego, es mucho más que eso. El fútbol está en todas partes. La pasión que despierta es un informe de la vida misma. Los profesionales de hoy se han puesto a su servicio para fomentar este noviazgo ideal, este abrazo de gol en donde se conjugan pasión, mercado, creatividad, diferenciación y por supuesto negocio.
Esta investigación se propone analizar ¿Por qué la dupla creatividad-fútbol es exitosa? ¿Por qué el fútbol se sirve de la creatividad publicitaria para ser un negocio exquisitamente redondo? Y ¿Por qué la creatividad publicitaria encuentra un medio de explosión de sus cualidades en el ambiente futbolístico? De esta manera, podrá comprenderse como las empresas y las instituciones futbolísticas se alían con la creatividad para alcanzar los peldaños más altos de la diferenciación y el negocio rentable. Se busca comprobar que el fútbol como disciplina deportiva se transforma en espectáculo a través de la creatividad publicitaria. El objetivo de esta investigación es, justamente, demostrar la veracidad de dicha frase.


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