ENMUDECÍ | NO MEZCLEMOS LAS COSAS
Gotze logró lo que casi nadie ha logrado. Dejarme sin voz, sin palabras, totalmente muda y anulada.
Ese puto perfecto gol fue una daga directa a la ilusión que apenas me permitió decir las palabras mínimas e indispensables por un largo rato. Pero la mente me va a 3mil. No puedo parar, me desborda la vida.
Post partido me tiraron en córdoba y empecé a caminar, porque la adrenalina era tanta que no podía quedarme quieta esperando un bondi. Hubiera deseado que mi destino fuera el obelisco. En el camino me crucé con mucha gente. Algunos se abrazaban y lloraban sin consuelo, otros saltaban y cantaban, los chicos tocaban las cornetas y agitaban las banderas, muchos puteaban y otros tantos iban como yo… caminando como podían con los ojos vidriosos, calladitos, sin decir nada, pero diciendo todo. En la esquina de casa cortaron la calle y había un festival de fuegos artificiales. Gente pintada de celeste y blanco saltando sin parar, gente desde los balcones golpeando cacerolas, autos, bondis y taxis tocando bocina al grito del Hit del momento. Me llamaron del obelisco… en una fiesta descontrolada, allá nadie se enteró del segundo lugar o, simplemente, no importó porque el equipo lo intentó. Porque igual estamos orgullosos aunque siempre queramos más.
Cada uno manifiesta sus sentimientos como puede. Yo pasé por todos los estados… manija total, alegría, euforia, emoción, ilusión, orgullo, ahogo, nervios, miedo, dolor, impotencia, desilusión, bronca, silencio. De a una, todas juntas, una atrás de la otra.
“El fútbol es así, nena”, me dijo un señor que me crucé en la calle… “hoy eso no es consuelo, maestro”… respondí. Y seguí mi camino. Lo tuvimos, tuvimos todo, estaban dadas todas las condiciones… la suerte del campeón, el laburo prolijo y en equipo, el grupo creciendo de menor a mayor. Los huevos del jefe que se cargó la conducción de todo un equipo y la motivación de todo un país. Tenemos al mejor. Lo tenemos a Lio. Tuvimos todo. TODO. Estuvimos ahí, cerca, arañando el triunfo, viviendo la gloria. Y por eso me cago en los periodistas que hacen preguntas estúpidas, en los que se apuran y salen a pegarle a Lio, a Sabella y a todo el equipo. Me cago en los que se dejan llevar por la calentura y se olvidan todo lo que hay para valorar. Me cago también el los pendejos mal paridos que salen a cometer disturbios, a robar a opacar, en medio de los festejos de un pueblo que se quedó con las ganas del grito máximo… pero que igual está satisfecho y quiere festejar. Me cago mucho en toda esa gente de mierda. Vergüenza debería darles. Me dan pena, me dan asco, más pena que los brasileros.
Respeto a los alemanes que, aunque los odio con profundo dolor, fueron un digno rival y supieron reconocerlo. Me cago en los brazucas que alientan a su verdugo, que se calzan cualquier camiseta y festejan la derrota argentina. Que les tiren con de todo. Brasilero no te queda ni la dignidad, no te olvides que todo vuelve.
Entiendo la cara de Messi al recibir un balón que no siente 100% justo, que ojalá haya compartido con sus compañeros. Me duelen las lágrimas de Masche, de Fideo, de Rojo, los rezos del Pocho, la voz entrecortada de Sabella, la desilusión de Garay, la bronca de Zabaleta, el poco aire de Biglia para hablar y la tristeza de Romero. Me duelen los goles que no entraron, el penal anulado, la bronca del Pipita, los intentos en vano de Palacio. Me embola la gente que no tiene memoria, que no valora todo lo que este equipo ha dejado cuando nadie los bancaba, cuando pocos tenían fe, cuando todos creían que solo dependíamos de la lucidez de las jugadas individuales de nuestras estrellas.
Le agradezco a la selección por habernos llevado hasta acá, por haber jugado siete partidos en equipo y con el corazón de 40millones de personas en la mano. No hay más que GRACIAS para ustedes. No hay nada que decir, nada que reprochar. Les agradezco por la construcción colectiva, por la entrega, por correr cuando las piernas no daban más, por un mes cargado de alegría y de folklore futbolístico del mejor en mucho tiempo. Gracias por contagiarnos la seguridad, la ilusión y las ganas. Gracias por creer que se puede. Gracias Masche por tus huevos, campeón. Gracias Romero por darnos paz, por hacerte enorme en el arco. Gracias Pachorra por tu serenidad y tu laburo humilde, constante y humano. Gracias enano por ser quien sos, ya te va a llegar. Ya nos va a tocar.
Que no nos ahogue el grito contenido que no pudo ser. No mezclemos las cosas. Recibamos a este equipo con alegría, en paz, como se merecen… por haber dejado el alma en la cancha, por haber dejado todo. Vamos argentina!
Oo o o o o oooooooooo oo o o oo oooo oooo oooo oooo ooooooooo ooooo o. Oooo o o o ooo o o o o oo…


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