El día en que el fútbol cambió
El diario El País re-publicó una nota muy interesante sobre el cambio en el concepto deporte-espectáculo en Europa, sobretodo en Inglaterra, luego de la tragedia del 15 de abril de 1989, en Hillsborough, hace más de 20 años ya, donde murieron casi 100 hinchas del Liverpool... por asfixia.
En palabras del cronista español Mariano Segurola, esa fecha significó: "...el acta de defunción del fútbol como rito tribal de la clase obrera en Inglaterra..."
Del impacto causado por la masacre acontecida en esa primavera inglesa nació el nuevo modelo de fútbol Europeo. El fútbol que hoy todos conocemos y admiramos por sus estadios impecables con una infraestructura envidiable, por tener un público ordenado y respuetoso, entre otros tantos calificativos. Un espectáculo digno de una pieza de música clásica.
Muchos podrán juzgar al publico europeo como falto de pasión, porque en contraste con lo que fue y en contraposición con lo que es en nuestro país... el público europeo que alienta sentadito al grito, por ejemplo, de "Alé, Alé" no tiene sangre en las venas. Sucede que, luego de aquella tragedia, la sociedad inglesa, incluso los incontrolables Hooligans, despertaron a una nueva conciencia colectiva.
El día de la tragedia final, las hinchadas del Liverpool y el Nottingham Forest coparon masivamente Hillsborough (Sheffield), lugar destinado por la Federación Inglesa para disputar la semifinal de la Copa. Dicho estadio, construido 100 años atras, en épocas del esplendor del deporte en las clases trabajadoras de Inglaterra, presentaba una infraestructura venida a menos, mal mantenida y que le quedaba MUY chica a la cantidad de hinchas del Liverpool que la habían invadido.
Ya antes del inicio del partido los hinchas presentían el peligro y habían solicitado ayuda a la policia a cargo de la seguridad. Pero esta era insuficiente... y los Holligans mucho más "pesados", a la hora de entrar a la fuerza a abarrotarse en la tribuna en cuestión. Aunque se hacía evidente la catástrofe, el partido dio inicio y la transmisión siguió su curso. Aunque los presentes en la tribuna afectada solicitaban que cece el ingreso al estadio, los aficionados seguían copando los accesos y superpoblando la debilitada tribuna destinada al Liverpool. Con el partido en juego y el Nothingham en la tarea ofensiva, un grupo de hinchas cercanos a la vaya, que dividía el ingreso al campo de juego, saltaron tratando de detener el partido. El pánico inundaba su tribuna, la gente estaba muriendo aplastada. Quién sabe que pensó el árbitro de aquel encuentro que hizo oídos sordos a la petición, retiró a los espectadores del campo y reanudó el partido.
La masa de hinchas seguía empujando para ingresar a la tribuna a ver, aunque fuera lo último que hicieran, la ansiada semifinal. La policía solicitó que se abrieran las puertas y una ola de miles de hinchas ingresó a la tribuna en cuestión. La aplanadora humana avanzó llevandose a su paso 96 víctimas fatales. La policía se negó a dar acceso al campo de juego (para descomprimir) y el exceso de gente abarrotada causó la debacle.
Minutos más adelante se suspendió el partido, pero ya era demasiado tarde. Las imagenes del horror captadas por las cámaras de televisión quedarían grabadas para siempre en la retina de los presentes y de aquellos que estaban mirando la transmisión. El horror había tomado cuerpo, se había cobrado en sangre, sudor y lágrimas, la vida de 96 personas, que intentaron salvarse y no lo lograron. Fueron apalstadas, derribadas y asfixiadas por sus propios compañeros de fanatismo. Pero no todo era culpa de los temibles Hooligans. Mucho tuvo que ver la policía y las autoridades que actuaron de manera incompetente.
Tiempo después, repartidas las responsabilidades y culpas, el gobierno tomó el toro por las astas y pautó las bases que dieran inicio al fútbol inglés que hoy conocemos. Se establecieron nuevas reglas en el juego, sobre todo fuera del cuadrilátero, sobre todo en las tribunas. Esta filosofía de fútbol respetuoso se extendió por toda europa. Atrás quedaron los destrozos y la muerte, el acceso masivo y la locura. El espectador creció virtualmente, en la comodidad de su hogar, donde no corre riesgos y donde puede disfrutar el show gracias al amplio desarrollo de los medios de televisación. Se vendieron todos los abonos en los estadios. Ahora, todos sentaditos, ordenados y seguros pueden disfrutar de sus lugares. Ese, era tan sólo el comienzo de la nueva era del Fútbol-espectáculo Europeo.
Como todo en este mundo, fue necesaria una tragedia de tal magnitud para que existiera una toma de conciencia. Pero finalmente, ese cambio, esa conciencia necesaria se logró. No sólo se logró, sino que se extendió a toda la comunidad europea.
Yo me pregunto, qué más tendrá que pasar en nuestro fútbol para que le digamos BASTA a la violencia. Todos los fines de semana mueren hinchas, culpables e inocentes. Todos los fines de semana se suspende un partido, hay corridas con la policia, bandos que se agarran a piedrazos, a veces del mismo club. Es triste. Es muy triste que toda la pasión que embandera el fútbol sudamericano, y sobre todo el argentino, que del mundo es uno de los más pasionales, se ensucie las manos de esta manera. Porque cómo dijo D10S: "la pelota no se mancha"... pero la fiebre por esa pelota se cobra vidas en todos los estadios.
No pretendo un fútbol con tribunas repletas de señoritos ingleses como en Europa, seamos realistas, eso acá sería imposible. Pero si pretendo, un fútbol que permita que la familia vuelva a la cancha. Un fútbol que sea una fiesta todos los fines de semana. Donde se gane, se pierda o se empate pero siempre respetando al rival. Un fútbol que sea un espectáculo para recordar porque los equipos dejan todo en la cancha y sus hinchas lo bancan a muerte. Y no que lo recordemos porque se cargó la muerte de Ezequiel, o de Ramón, o de tantos otros.
Yo quiero un fútbol sin violencia, un fútbol que nos haga vibrar, que nos haga reir, llorar, putear y todo eso que nos encanta hacer, pero sin olvidarnos jamás que el rival también es una persona y merece respeto.
Hasta donde vamos a llegar? Qué? Acaso si somos más rudos somos mejores? Por favor! Necesitamos una masacre como la del Liverpool? Sinceramente, espero que frenemos antes de lamentarlo demasiado... me temo señores, que en nuestro caso no vamos a lograr un fútbol ordenado, temo lo peor... que si sequimos por este camino, a la larga, este deporte que tanto amamos... deje de ser un show, para convertirse en una carnicería. Ojalá me equivoque. Ojalá.
Acá les dejo el link de la nota de El País (vía @pichi1979):
http://www.elpais.com/articulo/deportes/REINO_UNIDO/tragedia/cambio/futbol/elpepidep/19990415elpepidep_1/Tes
En palabras del cronista español Mariano Segurola, esa fecha significó: "...el acta de defunción del fútbol como rito tribal de la clase obrera en Inglaterra..."
Del impacto causado por la masacre acontecida en esa primavera inglesa nació el nuevo modelo de fútbol Europeo. El fútbol que hoy todos conocemos y admiramos por sus estadios impecables con una infraestructura envidiable, por tener un público ordenado y respuetoso, entre otros tantos calificativos. Un espectáculo digno de una pieza de música clásica.
Muchos podrán juzgar al publico europeo como falto de pasión, porque en contraste con lo que fue y en contraposición con lo que es en nuestro país... el público europeo que alienta sentadito al grito, por ejemplo, de "Alé, Alé" no tiene sangre en las venas. Sucede que, luego de aquella tragedia, la sociedad inglesa, incluso los incontrolables Hooligans, despertaron a una nueva conciencia colectiva.
El día de la tragedia final, las hinchadas del Liverpool y el Nottingham Forest coparon masivamente Hillsborough (Sheffield), lugar destinado por la Federación Inglesa para disputar la semifinal de la Copa. Dicho estadio, construido 100 años atras, en épocas del esplendor del deporte en las clases trabajadoras de Inglaterra, presentaba una infraestructura venida a menos, mal mantenida y que le quedaba MUY chica a la cantidad de hinchas del Liverpool que la habían invadido.
Ya antes del inicio del partido los hinchas presentían el peligro y habían solicitado ayuda a la policia a cargo de la seguridad. Pero esta era insuficiente... y los Holligans mucho más "pesados", a la hora de entrar a la fuerza a abarrotarse en la tribuna en cuestión. Aunque se hacía evidente la catástrofe, el partido dio inicio y la transmisión siguió su curso. Aunque los presentes en la tribuna afectada solicitaban que cece el ingreso al estadio, los aficionados seguían copando los accesos y superpoblando la debilitada tribuna destinada al Liverpool. Con el partido en juego y el Nothingham en la tarea ofensiva, un grupo de hinchas cercanos a la vaya, que dividía el ingreso al campo de juego, saltaron tratando de detener el partido. El pánico inundaba su tribuna, la gente estaba muriendo aplastada. Quién sabe que pensó el árbitro de aquel encuentro que hizo oídos sordos a la petición, retiró a los espectadores del campo y reanudó el partido.
La masa de hinchas seguía empujando para ingresar a la tribuna a ver, aunque fuera lo último que hicieran, la ansiada semifinal. La policía solicitó que se abrieran las puertas y una ola de miles de hinchas ingresó a la tribuna en cuestión. La aplanadora humana avanzó llevandose a su paso 96 víctimas fatales. La policía se negó a dar acceso al campo de juego (para descomprimir) y el exceso de gente abarrotada causó la debacle.
Minutos más adelante se suspendió el partido, pero ya era demasiado tarde. Las imagenes del horror captadas por las cámaras de televisión quedarían grabadas para siempre en la retina de los presentes y de aquellos que estaban mirando la transmisión. El horror había tomado cuerpo, se había cobrado en sangre, sudor y lágrimas, la vida de 96 personas, que intentaron salvarse y no lo lograron. Fueron apalstadas, derribadas y asfixiadas por sus propios compañeros de fanatismo. Pero no todo era culpa de los temibles Hooligans. Mucho tuvo que ver la policía y las autoridades que actuaron de manera incompetente.
Tiempo después, repartidas las responsabilidades y culpas, el gobierno tomó el toro por las astas y pautó las bases que dieran inicio al fútbol inglés que hoy conocemos. Se establecieron nuevas reglas en el juego, sobre todo fuera del cuadrilátero, sobre todo en las tribunas. Esta filosofía de fútbol respetuoso se extendió por toda europa. Atrás quedaron los destrozos y la muerte, el acceso masivo y la locura. El espectador creció virtualmente, en la comodidad de su hogar, donde no corre riesgos y donde puede disfrutar el show gracias al amplio desarrollo de los medios de televisación. Se vendieron todos los abonos en los estadios. Ahora, todos sentaditos, ordenados y seguros pueden disfrutar de sus lugares. Ese, era tan sólo el comienzo de la nueva era del Fútbol-espectáculo Europeo.
Como todo en este mundo, fue necesaria una tragedia de tal magnitud para que existiera una toma de conciencia. Pero finalmente, ese cambio, esa conciencia necesaria se logró. No sólo se logró, sino que se extendió a toda la comunidad europea.
Yo me pregunto, qué más tendrá que pasar en nuestro fútbol para que le digamos BASTA a la violencia. Todos los fines de semana mueren hinchas, culpables e inocentes. Todos los fines de semana se suspende un partido, hay corridas con la policia, bandos que se agarran a piedrazos, a veces del mismo club. Es triste. Es muy triste que toda la pasión que embandera el fútbol sudamericano, y sobre todo el argentino, que del mundo es uno de los más pasionales, se ensucie las manos de esta manera. Porque cómo dijo D10S: "la pelota no se mancha"... pero la fiebre por esa pelota se cobra vidas en todos los estadios.
No pretendo un fútbol con tribunas repletas de señoritos ingleses como en Europa, seamos realistas, eso acá sería imposible. Pero si pretendo, un fútbol que permita que la familia vuelva a la cancha. Un fútbol que sea una fiesta todos los fines de semana. Donde se gane, se pierda o se empate pero siempre respetando al rival. Un fútbol que sea un espectáculo para recordar porque los equipos dejan todo en la cancha y sus hinchas lo bancan a muerte. Y no que lo recordemos porque se cargó la muerte de Ezequiel, o de Ramón, o de tantos otros.
Yo quiero un fútbol sin violencia, un fútbol que nos haga vibrar, que nos haga reir, llorar, putear y todo eso que nos encanta hacer, pero sin olvidarnos jamás que el rival también es una persona y merece respeto.
Hasta donde vamos a llegar? Qué? Acaso si somos más rudos somos mejores? Por favor! Necesitamos una masacre como la del Liverpool? Sinceramente, espero que frenemos antes de lamentarlo demasiado... me temo señores, que en nuestro caso no vamos a lograr un fútbol ordenado, temo lo peor... que si sequimos por este camino, a la larga, este deporte que tanto amamos... deje de ser un show, para convertirse en una carnicería. Ojalá me equivoque. Ojalá.
Acá les dejo el link de la nota de El País (vía @pichi1979):
http://www.elpais.com/articulo/deportes/REINO_UNIDO/tragedia/cambio/futbol/elpepidep/19990415elpepidep_1/Tes


hubo una tragedia similar....y no cambió nada.
ResponderEliminarLa famosa ¿Puerta 5? del monumental.
Cierto!
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