Sabotaje en un equipo de fútbol

Hoy se cumplen 5 años de que mi querido abuelo dejó de estar entre nosotros de forma presencial... a él le debo, entre otra infinita cantidad de cosas, mi pasión futbolera... por tanto, y con la promesa de editar alguna vez su libro inconcluso, les comparto uno de sus cuentos no publicados... ojalá lo disfruten como yo cada vez que lo leo.

Sabotaje en un equipo de Fútbol, por Arturo Raúl López.

Sabotaje en el equipo de Fútbol

Pedalete Foot-Ball Club era – aún lo sigue siendo- el equipo de fútbol más popular de un país cercano a América Central, cuyo nombre omitiremos por deseo expreso de sus autoridades.
Por idéntico motivo, hemos variado levemente el nombre del Club, por otro de sonido y rima muy semejante.
Para impedir, en fin, su individualización, evitándoles de éste modo el ridículo, hemos alterado totalmente los hechos, circunstancias y personajes.
Damos fe que el resto de nuestro relato se ajusta totalmente a la más pura verdad histórica.


Se llevaban disputadas 18 fechas del campeonato de 1º División de la liga local. Eran 24 equipos en total, y Pedalete F.C, llevaba 7 puntos de ventaja… tenía “casi” asegurado el campeonato, con la alegría y el veneplácito de la mitad menos uno de la población…
Un domingo de aciago recuerdo, luego del precalentamiento habitual, cuando faltaban menos de treinta minutos para la iniciación de otro partido más, los jugadores fueron en busca de su equipo reglamentario –camiseta color solferino, pantaloncito corto amarillo- mas no pudieron hallarlo.
¡Parecía increíble!.. 16 camisetas y 16 pantalones (titulares y suplentes) que se habían “evaporado”…
Todo cuanto se intentó fue inútil… ¡La indumentaria no aparecía!.. Los directivos del Club se pusieron al habla de inmediato con los del adversario y con el árbitro, a fin de obtener un pequeño aplazamiento   que les permitiera superar el mal trance…
Nerviosas gestiones realizadas paralelamente por el Director Técnico y los jugadores para jugar sin dichas prendas –so pretexto de que hacía calor- no tuvieron eco favorable.
Se tentó la posibilidad de usar equipos de distinto color, lo cual fue aceptado de inmediato. Esto provocó una inmediata sensación de alivio, hasta que se supo que no había en el Pedalete Stadium ningún otro equipo, de ningún color…
El club visitante, en un loable gesto, ofreció 11 camisetas y 11 pantalones de ellos, que tenían de reserva, pero el árbitro –con la trivial excusa de que podían confundirse- no lo permitió, pese a que se aclaró que los jugadores se conocían perfectamente entre sí…
Lamentablemente, el Reglamento de la F.I.F.A, es estricto… ajustándose al mismo, luego de los quince minutos de tolerancia, el juez cerró la planilla reglamentaria, lo que significó para el Club la pérdida del partido… ¡por no presentarse!..
Demás está decir que tan increíble cuan insólito acontecimiento, casi desplazó durante 5 o 6 días los demás temas de conversación del país…
Periodistas hubo que arriesgaron una hipótesis: se trataría de una maniobra urdida por intereses extradeportivos internos y externos. Una conjura, en fin…
A consecuencia de lo comentado, 17 caracterizados socios vitalicios del club realizaron una huelga de hambre de cuatro horas, en señal de repudio. Además, el utilero del Pedalete F. C solicitó –y obtuvo- custodia policial permanente. Adujo que no sólo había sido amenazado telefónicamente, sino que por momentos sentía deseos de suicidarse.
Mas la sangre no llegó al arroyo. La Comisión Directiva ratificó su confianza en los jugadores, Director Técnico, Preparador Físico, Médico Deportólogo, Utilero, Psiquiatra, Parapsicólogo, Peluquero y Pedicuro, y en un enano calvo que usaban como “mascota”. En la semana, compraron 16 nuevos conjuntos deportivos.
Al domingo siguiente –debían jugar como “visitantes”- todo volvió a la normalidad… el equipo fue, vió y ganó…
Pero… ¡hete aquí!.. a los 7 días, próximo partido como “local” –en su propio estadio- vuelve a reiterarse la misteriosa desaparición… conclusión desesperante e inevitable: otro partido perdido, sin haber podido disputarlo…
Aquí –démosle un ligero toque mitológico, que siempre queda bien- ardió Troya… Arreció la campaña periodística relativa a la conjura, a la que se sumaron las autoridades del Club. Podríamos restar algunos hechos negativos sin mayor importancia, pero se multiplicaron las amenazas telefónicas y se dividieron muchos “carnets” de asociados, hechos trizas por los más fanáticos. A varios Directivos del Club, todo esto les produjo cálculos hepáticos…
Mas no terminó ahí el alud… el alud… ido problema provocó un “escandalete” en el Congreso, debido a que varios Diputados y un Senador bastante influyente –se insinuó que eran todos simpatizantes del Club- efectuaron un pedido de informes al Poder Mandante, solicitando además una interpelación al Ministro de Cultura y Deportes al Aire Libre (al aire libre el deporte, no la cultura ni el ministro) “teniendo en cuenta los bochornosos hechos que comprometen la reputación, prestigio y cultura de nuestro pueblo”.


Se preguntará el lector por qué venimos con este cuento… pues viene a cuento por cuanto a consecuencia de lo que se cuenta, intervino a la postre nuestro conocido Inspector Ribak, investigador de nota, nato, cuyo prestigio era ya de carácter continental.
Reunidos en Asamblea General Extraordinaria de Urgencia, los asociados del Club decidieron:

a)    Declararse en estado de Alerta Alarmante
b)    Requerir la inmediata intervención del mentado investigador argentino Inspector Ribak, tarea que delegaban en el consocio Sr. Puro Afrechullo J., a propuesta del mismo
c)    Conseguir 5 (cinco) barriles de Anhidrido Arsenioso y mantenerlos en reserva. De comprobarse en la investigación que el culpable del sabotaje fuera un club rival –tenían clara idea de cuál podía ser- entrar subrepticiamente en su campo deportivo, y esparcir los 5 barriles en el campo de juego
d)    Adquirir 16 nuevas camisetas y pantalones


La feliz intervención del caracterizado socio Afrechullo J., hombre de mundo, play boy e integrante del “jet set” internacional, permitió que en muy breve tiempo llegaran al país el Inspector Ribak y su ayudante, poco conocido personaje de la generación intermedia, de apelativo Menguchi.
El Detective no perdió ni un instante. Se abocó de lleno al problema, con la energía que le era tradicional.
En su primer charla informal con directivos y Personal Técnico del Club, se puso de relieve su sólido carácter… sus interrogatorios eran implacables…


-       ¿Quién compró la indumentaria extraviada?
-       ¡Robada!
-       ¡Perdón!.. pondremos las cosas claras desde el comienzo… Ustedes me darán la información necesaria, los datos básicos, y yo me encargaré de hacer las deducciones pertinentes… Al efectuar yo esa parte de la tarea, les quedará mucho tiempo libre que podrán aprovechar como les plazca. Por lo tanto, inquiero nuevamente… ¿quién adquirió la ropa extraviada?
-       El Ecónomo…
-       ¿Está presente ahora?
-       ¡No! Se halla de gira por el sur de Andorra…
-       ¿Desde Cuándo?
-       Hace seis meses…
-       Entonces, aparentemente, no interesa, ya que el problema se sucitó hace menos de dos meses… ¿Saben en qué material estaban confeccionadas?
-       ¿Cómo?
-       Claro… si eran de lana o algo así…
-       ¡Ah!.. Creo que en algo don, pero…
-       ¡Anotá, Menguchi!.. son de algodón…
-       ¡No, no!... No me entendió, don… Se que en algo las habían hecho, don, pero no estoy seguro… tal vez poliéster, don… podemos averiguarlo…
-       Bien… ¡Tacha lo que habías anotado y agrega eso, Menguchi!... Las camisetas… ¿eran cuello en “V”?..
-       No, redondo…
-       Los pantaloncitos… ¿Tipo “Bermudas”?
-       ¡No!... ¡Bien cortos!
-       ¿Dónde guardaban las prendas?
-       En la utilería del Club…
-       ¡Hum!... Menguchi… ¿vas anotando todo esto?...
-       Si, maestro…
-       Me dijo que en la utilería… ¿Bajo llave?
-       No, en una estantería que va de pared a pared… la puerta de la utilería tiene llave, pero casi nunca se usa…
-       ¿La utilería?
-       No, la llave…
-       ¡Hum!... anota, muchacho… probablemente negligencia culposa…
-       ¿Un momento!.. ¿A quién está acusando?..
-       ¿Y usted, quién es?
-       El Secretario Rentado del Club…
-       ¿Es también el encargado de utilería?
-       ¡Por supuesto que no! Tengo otras funciones mucho más…
-       ¡Muy bien, muy bien!.. Obviamente, no estoy acusándolo, entonces…
-       ¡Ah!..
-       El utilero… ¿de quién depende?
-       Del Intendente del Club…
-       ¿Está aquí?
-       No… Su cargo está vacante en estos momentos…
-       Ya veo… el Intendente… ¿de quién depende?
-       Este… recibe órdenes mías –reconoció el Secretario rentado- Si bien es bastante autónomo, yo vengo a ser su jefe natural…
-       ¡Natural!.. En otras palabras… ¡en este momento, el utilero depende de usted!.. Anota eso, Menguchi…
-       ¡Pero vea que…
-       ¡Por favor, no interrumpa!... ¿Qué otra persona, además del utilero, entra en la utilería?
-       Y… pueden entrar muchos…
-       ¿Cómo quiénes, por ejemplo?
-       Los jugadores, los técnicos, bolas, algún…
-       ¿Bolas?..
-       Es un enano calvo que usamos como mascota…
-       ¡Zapateta! Esto, además de gracioso, es muy interesante… ¡Anota, anota!... ¡De modo que en la utilería entra cualquiera, sale cualquiera, se queda quien quiere!.. Como dice mi tía Clota, ¡viva la pepota!
-       ¡Un momento! No entra cualquiera… ¡No es para tanto!..
-       Bien, bien… ya consideraremos eso… ¿Anotaste, Menguchi?...
-       Si… ya casi tengo surmenage en la mano…
-       ¡Deja las chanzas para otro momento!.. Haré una última pregunta por ahora… ¿Quién decidió esos colores para camiseta y pantalón?
-       Nuestro Socio Fundador, ya fallecido… era el abuelo de nuestra mascota…
-       ¡Oh! Lo lamento… ¿También era enano y calvo?
-       ¡No, no! era normal… el enano es el único caso en la familia…
-       Producto del subdesarrollo, evidentemente… -acotó Menguchi en voz baja-
-       ¡Shhh!.. –lo amonestó su jefe por lo bajo, aunque no tan bajo como Bolas-
-       Maestro… -insistió el muchacho, que deseaba meter baza- ¿No sería útil saber dónde compraron la ropa desaparecida?..
-       ¡Hum!.. ¡Excelente!.. ¡Anótalo!.. ¿Dónde han comprado esas prendas?
-       Por lo general, el Ecónomo lo hace en “Revoltijo Sports”. Le preguntaré la dirección a alguien de Administración…
-       Bien, señores… por ahora, creo que es suficiente… es muy probable que tenga que molestarlos más adelante con otras preguntas o con alguna aclaración… ¡Ah! Olvidaba una pregunta importante… las camisetas… ¿son de media manga o manga larga?..
-       Media manga… aunque no le veo la importancia…
-       ¡Ah, señor!.. Usted no la ve… ¡Yo si!.. ¡Buenos días!..


El Inspector tenía costumbres muy particulares, que le permitían relajarse, tranquilizarse, y analizar más fríamente la situación en que se hallaba. Esas costumbres eran variadas: tomar mate, bañarse, fumar pipa, tocar la ocarina…
Cómodamente sentado, instalado en una suite dek Gran Hotel Allipulco, se encontraba ejecutando el Concierto Grosso de Alijudín en su Ocarina de medio concierto, en forma un poco fraccionada…
El fraccionamiento se debía a que Menguchi estaba cebando mate…todos saben que la música requiere la sucesión simultánea de varios sonidos, pero a Ribak parecía no preocuparle mucho la variación en la simultaneidad…

-       Maestro… ¿por qué cree que puede ser importante el largo de la manga en las camisetas?
-       ¡Pse!.. hay varias razones… sin ir más lejos, aquí puede haber un negociado… Supón que el autor de los hurtos tenga relación con el fabricante de las camisetas… si son de manga larga, hay más tela, cuestan más y la ganancia ilícita será mayor… ¡Elemental, Menguchi!
-       ¿Le parece?... La diferencia de tela es pequeña, deben costar casi lo mismo… a mi no me parece que…
-       ¡Mientras no se demuestre lo contrario, no quedará demostrado lo contrario!
-       Por lo que dijo hace un momento, Usted cree que se trata de un hurto…
-       Es lo más probable…
-       Como esta mañana hablaba de ropa “extraviada”, y se enojó cuando le dijeron “robada”, creí que…
-       Menguchi, Menguchi… tal vez con el tiempo te conviertas de epígono en sucesor mío… deberás recordar siempre algo que en los Cursos de las Academias Ceferino consideran fundamental… ¡El cliente nunca tiene razón!.. si empiezas por aceptar lo que ellos sugieren… ¿para qué está uno? Aunque tengan razón –puede ocurrir- presenta siempre los hechos o argumentos en forma diametralmente opuesta… por azar no más, puede que tú salgas teniendo razón…
-       ¿Y si ocurre al revés?
-       ¡Ah! ¡Ahí entra en juego otra materia importante del Curso! ¡La Dialéctica! Cuando hayas hecho, como yo, el Curso de Posgrado sobre “La importancia del Milagro en la Investigación Policial Moderna”, podrás entender mejor estas cosas…
-       Usted escribió un libro sobre ese tema… ¿verdad?
-       En efecto, muchacho, te convendrá leerlo, pero más adelante…
-       ¿Por qué página?
-       Más adelante en el tiempo, Menguchi… aún es temprano para que lo leas…
-       ¡Ah!.. ¿A la noche le parece mejor?..
-       ¡Menguchi! Tus chanzas apestan… te convendrá leerlo en un año o dos…
-       Muy bien… ¡Así lo haré, entonces!.. ¿A qué hora?
-       ¡Oh, oh!... ¡Terminemos con esto! Vete a hacer lo que quieras y déjame unr ato tranquilo… necesito pensar…
-       ¿Y cómo se arreglará...
-       ¡Menguchi!
-       … para conseguir la información que aún nos falta?
-       ¿Para qué estás tú? Tienes la tarde por delante… Averigua todo lo que puedas… Y no te olvides de esas dos o tres cosas que no supieron contestar…
-       Bueno…
-       ¡Ah, ah! Trata de conocer, también, si la ropa estaba numerada…
-       Seguramente, la camiseta debe tener en la espalda el número de cada puesto en la cancha… es muy probable que el pantalón también…
-       ¡No, no! Lo que me interesa es algún número interno de fabricación… si salen numeradas de la fábrica, o identificadas… no me interesa el número de jugador…
-       Me parece imposible que se tomen ese trabajo…
-       Pero sería estupendo… las podríamos reconocer si aparecen de nuevo…
-       Bien… Veremos…


Ribak, rozagante, de buen aspecto, se hallaba limpiando su pipa preferida de la semana, de raíz de eucaliptos macho con aplicaciones de marquetería en roble Nancy, cuando apareció Menguchi, tres horas más tarde…
Caían las primeras sombras de la noche junto al muchacho, quien resbaló en el mosaico encerado del recibidor… Vino planeando en ángulo bastante agudo hasta que fue recibido por el recibidor Inspector quien, solícito, le ayudó a limpiar la libreta negra de apuntes que había quedado manchada y raspada. Mientras terminó de pasarle un trapito húmedo a la cubierta, su ayudante se colocaba una cubierta de cinta adhesiva en los codos y rodillas, previa desinfección…

-       Bien, bien… parece que has dado un mal paso…
-       Ríase… se ve que usted no se ha golpeado…
-       ¿Te duele mucho?
-       No, ya está pasando…
-       ¿Qué nuevas has traído?
-       Estuve hablando con Mary Khon, encargada de ventas de Revoltijo Sports… las prendas están confeccionadas en una mezcla de nylon y algodón. No salen numeradas de fábrica, como usted deseaba… es todo…
-       ¿Es lo único que has averiguado?
-       Si… me costó mucho encontrar la dirección de la Casa de deportes…
-       Pues yo he estado pensando…
-       ¡Albricias!
-       …que vamos a destapar la olla de un gran negociado… -Ribak, en su entusiasmo, había ignorado la ironía del muchacho- ¡Fíjate que las camisetas son de media manga y los pantalones muy cortos!.. Han estado escatimando tela… la primera deducción que hago es que hay un amarretismo culposo…
-       ¡Pero advierta que…
-       ¡Aguarda!.. ¿Quién compra las prendas?.. El Ecónomo… ¿Qué pasa con este señor?.. ¡Pues anda por Europa, en viaje de placer!.. ¡Es muy sugestivo!.. ¡Está disfrutando del dinero que obtuvo en el “affaire”!.. ¡Ya tengo al culpable!..
-       ¡Me parece que exagera!.. Usted mismo dijo que hace como seis meses se fue, no puede ser culpable… tendríamos que saber qué está haciendo en Europa…
-       Para mí ha huido con las pingues ganancias obtenidas ilegalmente… habrá arreglado con el dueño de Revoltijo Sports para que hagan facturar las prendas más caras… ¡Habrá que buscar una conexión entre ambos!.. ¡Anota eso, Menguchi!..
-       Bueno, pero… ¿y lo de los seis meses?.. ¡Usted afirmó que…
-       No discutamos sobre insignificancias… lo dije para que… lo dije para… ¿Para qué lo dije?..
-       No se…
-       ¡Ah, ya recuerdo!.. fue para que si tiene algún cómplice en la Comisión Directiva, no se de cuenta que estamos sobre su pista…
-       ¿Puedo preguntar algo, Maestro?
-       Por supuesto, muchacho, por supuesto… - Ribak había tomado una pipa nacarada y con su afectado aire de suficiencia, daba grandes zancadas por la habitación, mientras largaba bocanadas de humo-
-       ¿Qué tiene que ver esto, aunque sea cierto, con la desaparición de las prendas?
-       Pues… este… ¡Hum!.. ¡Ejem!... ¡Alguna relación debe tener!.. ¿No te parece?.. ¿No le ves vinculación?.. –el detective no parecía ya tan seguro-
-       ¡Si la hay, yo no la veo!
-       Si… realmente yo tampoco… ¡Qué lástima! Era una linda teoría…
-       A lo mejor, usted tiene razón en lo del negociado, pero no es eso lo que nos encargaron descubrir…
-       Y entonces… ¿qué hacemos? –Ribak, con aspecto desolado, se había dejado caer en una cómoda poltrona-
-       ¡Averiguar que ocurrió con la ropa de los jugadores! Usted habló de negligencia culposa del utilero… tal vez…
-       ¡Eso mismo! El culpable es él o el secretario, de quien depende… ¡Incluso pueden serlo ambos! ¡Ya empiezo a ver claro!..
-       ¿Y por qué motivo harían una cosa así?
-       Nada más fácil… o los han sobornado los directivos de un club rival, o se trata de una colosal maniobra destinada a modificar los resultados de la “Polla del fútbol”, o como sea que lo llamen aquí…
-       ¡Es que…
-       ¡Es así! ¡Estoy seguro!... mira… mañana mismo te pones a conseguir datos y antecedentes que lo demuestren… y, por las dudas, trata de descubrir qué fue a hacer el Ecónomo a Europa… ¡Ya lo imagino!...


Lo que Menguchi averiguó al día siguiente no fue muy halagüeño para Ribak. El Ecónomo estaba en Andorra –antes había visitado otros países- por el mandato del Club, para estudiar los sistemas de Administración económica europeos…
Tanto el utilero como el secretario, eran fanáticos simpatizantes del Club ¡Ni pensar en la posibilidad de que fueran sobornados!..
El dueño de Revoltijo Sports –fanático “hincha”, también- les vendía las prendas a un precio irrisorio, casi regalado…
Por último, en el país aún no existía el sistema de Apuestas Deportivas conocido en otros lugares como Polla, Calcio, Prode, etc.
Todas las líneas de investigación sugeridas por Ribak eran erróneas y había que empezar a pensar de nuevo…


El público indignado hacía corillos en las esquinas, comentando el tema en todos los tonos… los diarios seguían con su campaña, cada ves más virulenta…
Menguchi se hallaba, justamente, leyendo detalles de la “gran conjura”, como habían dado en llamarle. Su jefe había pasado gran parte del día encerrado, fumando pipa tras pipa, sin encontrar soluciones ni ideas…

-       Esto se asemeja a un volcán próximo a entrar en actividad… ¡En cualquier momento, el desastre!
-       ¿Por qué dice eso? –Ribak, que recién dejaba su habitación, lo miraba en forma curiosa-
-       Y… la gente está indignadísima. Los Congresales quieren hacerle Juicio Político al Ministro de Cultura y Deportes al Aire libre, los diarios y revistas avivan el fuego con sus notas y editoriales…

El detective volvió a mirarlo. Luego de un largo silencio, volvió a inquirir:

-       ¿Qué figura literaria has usado sobre los volcanes?
-       ¿Figura?... ¡Ninguna! Sólo dije que esto parece un volcán por entrar en erupción…
-       ¡Zapateta!.. ¡Creo tener la solución!... ¡Espera aquí!... ¡Voy hasta el club a averiguar algo!..


En efecto, una vez más el famoso investigador había hallado la solución… Las camisetas y pantalones “desaparecidos”, se encontraban perfectamente apilados en el Lavadero Deportivo Central… Claro está que sin lavar…
¿Qué había sucedido? Sencillamente, una falla en la caldera, un repuesto que no se conseguía, y una tremenda cantidad de ropa sin lavar, acumulada desde hacía seis semanas, con toda la esforzada transpiración de trabajadores y deportistas…
El Inspector, convertido casi en un héroe nacional, había sido declarado huésped ilustre del país y Socio Honorario del Club. El domingo siguiente, pocas horas antes del regreso a Argentina, tuvo que presenciar el partido contra los eternos rivales –Bomba Impelente Juniors-, salir al campo de juego como mascota junto con Bolas, y dar luego el puntapié inicial…

En el avión, al volver, Menguchi no pudo aguantar más…

-       Maestro… ¿Qué le hizo suponer que la ropa faltante estaba en el lavadero?
-       Una observación tuya, muchacho…
-       ¿Yo?.. ¿Cómo?.. ¿Cuándo?.. ¿Cuál?..
-       ¿Te acuerdas que hablaste del volcán por entrar en erupción?..
-       Si… pero…
-       Bueno… ¿Qué arroja el volcán en esos casos?.. ¡Lava!.. ¡Era la palabra clave!.. Fui al Club y les pedí que me acompañaran al Lavadero donde mandaban la ropa luego de los partidos… ¡Allí se hallaba, como supuse!... ¡Elemental, Menguchi, elemental!..

Arturo Raúl López, el Abu.



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